El Gabinete de Seguridad confirmó este sábado 25 de abril que los dos agentes estadounidenses fallecidos en Chihuahua, presuntamente miemb...
El Gabinete de Seguridad confirmó este sábado 25 de abril que los dos agentes estadounidenses fallecidos en Chihuahua, presuntamente miembros de la CIA, no contaban con acreditación para realizar actividades operativas en México. Uno de ellos ingresó al país como visitante, sin permiso para desempeñar labores remuneradas, mientras que el otro utilizó pasaporte diplomático.
La tarjeta informativa subraya que ni la Secretaría de Relaciones Exteriores ni las instituciones federales de seguridad tenían conocimiento de su participación en el operativo. “El Gabinete de Seguridad y la Secretaría de Relaciones Exteriores no tenían conocimiento de que agentes extranjeros estuvieran operando, o fueran a participar físicamente, en alguna acción operativa dentro del territorio nacional”, señala el documento.
El gobierno federal recordó que la cooperación internacional en materia de seguridad se limita al intercambio de información y colaboración técnica, siempre con respeto a la soberanía nacional. Por ello, se abrió una revisión del caso en coordinación con autoridades locales y la Embajada de Estados Unidos.
Los hechos se remontan a la madrugada del 19 de abril, cuando murieron el director de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes, un agente de la misma corporación y dos ciudadanos estadounidenses en un accidente vehicular. El fiscal César Jáuregui aseguró que se trataba de una capacitación y que no participaron en el Operativo.
Medios estadounidenses reportaron que la CIA ha realizado al menos tres intervenciones en México en lo que va de 2026. En el operativo de Chihuahua, cuatro ciudadanos norteamericanos habrían portado uniformes de la Agencia Estatal de Investigación para evitar sospechas.
Una semana después, la gobernadora María Eugenia Campos anunció la creación de una unidad especial para investigar la participación de agencias extranjeras sin autorización federal y ordenó a su gabinete no emitir declaraciones hasta contar con información concluyente. Las versiones estatales han variado en torno al motivo de la presencia de los agentes, pero en todos los casos la Cancillería mexicana reiteró que no fue notificada.
Este episodio profundiza las tensiones diplomáticas y abre un debate sobre los límites de la cooperación en seguridad entre México y Estados Unidos.

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