Culiacán, Sin.– Un joven fue atacado a balazos este domingo en la colonia Rubén Jaramillo, donde la escena del crimen quedó marcada no sol...
Culiacán, Sin.– Un joven fue atacado a balazos este domingo en la colonia Rubén Jaramillo, donde la escena del crimen quedó marcada no solo por casquillos y sangre, sino también por la presencia de un pequeño peluche rosa a unos centímetros del manchón. El objeto llamó la atención de vecinos y autoridades, evocando un episodio similar ocurrido apenas el viernes en la colonia Infonavit Solidaridad, donde otro puerquito apareció junto a la sangre tras el asesinato de un menor.
La repetición de estos hallazgos ha generado inquietud en una ciudad acostumbrada a interpretar señales ocultas en medio de la violencia. Los puerquitos rosas, colocados en escenarios de ataques armados, comienzan a percibirse como advertencias deliberadas, un símbolo perturbador que mezcla lo infantil con la brutalidad de las balas.
Mientras en el estadio de los Dorados se celebraba el Mundialito de Futbol infantil con decenas de niños y familias, en otro punto de la ciudad un adolescente era trasladado de emergencia tras el ataque. El contraste entre la convivencia deportiva y la violencia en las calles refleja las realidades opuestas que conviven en Culiacán, donde incluso los símbolos de la infancia terminan contaminados por la guerra que desde 2024 mantiene colonias sitiadas por el miedo.
Los peritos levantaron evidencias y las patrullas se retiraron, pero la imagen permanece: el puerquito rosa junto al pavimento ensangrentado, convertido en un inquietante recordatorio de la violencia que golpea a la ciudad.
Con información y foto de: Debate

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