Por: Luis Camacho. La primera medición de Vernier sobre la sucesión municipal en Chihuahua expone un giro político que, hasta hace muy poc...
Por: Luis Camacho.
La primera medición de Vernier sobre la sucesión municipal en Chihuahua expone un giro político que, hasta hace muy poco, habría parecido imposible: el PAN excluyó por completo a César Jáuregui de la contienda interna por la alcaldía. La encuesta presenta a Rafa Loera, Manque Granados y Santiago de la Peña como los perfiles en competencia, pero la ausencia de Jáuregui —quien era considerado el aspirante inalcanzable— es el dato más revelador del estudio.
La exclusión no puede interpretarse como un error técnico. En política no hay nada escrito, pero tampoco hay casualidades. Cuando un actor de alto perfil desaparece de una medición de este tipo, la señal es deliberada. Los grupos que hoy influyen en la definición interna del PAN ya no lo consideran parte del proceso sucesorio. No aparece en la lista, no figura entre las opciones y ni siquiera se le incluye como referencia para medir indecisos. Es una eliminación completa del escenario.
Hasta antes del episodio que derivó en su renuncia a la Fiscalía, Jáuregui tenía prácticamente asegurada la candidatura. Su trayectoria, su reconocimiento público, su capacidad operativa y su peso dentro del gobierno estatal lo convertían en la mejor ficha política del PAN en la capital. Su condición de aspirante inalcanzable no era una percepción mediática, sino un consenso entre actores políticos, empresariales y partidistas. Precisamente por eso, su exclusión actual tiene un impacto mayor: no es la caída de un aspirante más, sino la salida abrupta del perfil más competitivo que tenía el panismo.
El reacomodo tras su salida fue inmediato. El sistema político local cerró filas, evitó medirlo para no exhibir su desgaste y reordenó las lealtades internas. La encuesta de Vernier formaliza ese proceso. No solo muestra quién lidera la contienda panista, sino quién ya no está autorizado a competir. La sucesión se reorganizó sin él, y la encuesta lo confirma con una claridad que no admite matices.
El PAN llega a 2027 con ventaja amplia, pero la interna se está definiendo entre perfiles que representan continuidad y bajo riesgo. Loera, Granados y De la Peña ocupan el espacio que antes pertenecía a Jáuregui. La exclusión del ex fiscal no solo reconfigura la dinámica interna del partido, sino que también altera el equilibrio frente a la oposición. Morena pierde a un rival con experiencia y reconocimiento; el PRI continúa en su incertidumbre interna; y el PAN consolida una ruta sin fracturas visibles.
Pero el cierre de esta historia no es lineal ni predecible. Falta más de un año para la elección y, en menos de diez días, ocurrieron hechos que ni el más avispado habría imaginado: la caída del fiscal en Chihuahua, la caída del gobernador de Sinaloa y el movimiento político que se está gestando entre Washington y el gobierno federal. Todo ello apunta a un periodo de inestabilidad que puede reescribir cualquier escenario posible. Lo que hoy parece definido puede desmoronarse mañana. Y lo que hoy parece imposible puede convertirse en la nueva realidad política del país.
Los próximos seis meses serán decisivos. No solo para Chihuahua, sino para el mapa nacional. La encuesta de Vernier registra un momento, pero el país está entrando en una fase donde los momentos duran poco y las certezas aún menos. En ese contexto, la exclusión de César Jáuregui es apenas el primer indicio de un ciclo político que todavía no muestra su verdadero alcance.

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