De la apariencia de un próspero criador de ganado a la celda de un tribunal estadounidense, la historia de Roberto Nájera Gutiérrez, conoc...
De la apariencia de un próspero criador de ganado a la celda de un tribunal estadounidense, la historia de Roberto Nájera Gutiérrez, conocido como “La Gallina”, expone cómo la fachada de un empresario rural terminó convertida en la ruta de un operador del Cártel de Sinaloa. Originario de Palenque, Chiapas, y con 48 años de edad, Nájera fue extraditado el 7 de enero de 2026 desde el penal “El Amate” en Cintalapa hacia Estados Unidos, acusado de coordinar una red internacional de narcotráfico y lavado de dinero que operó entre 2013 y 2018 en México, Centroamérica y Sudamérica.
Su perfil público parecía intachable: en 2016 figuraba en el registro mundial de Ganado Brahman con la identificación 75029, respaldado por la empresa Agropecuaria NL, SPR de RL de CV, como criador asociado de una de las razas bovinas más prestigiosas. Sin embargo, detrás de esa imagen se ocultaba un entramado criminal. Documentos de extradición señalan que junto a César Gastelum Serrano, otro operador del CDS extraditado en 2015, recibía cargamentos de cocaína en Honduras que llegaban por barco, para después coordinar su traslado hacia México y Estados Unidos.
Las conversaciones interceptadas por la DEA desde 2015 revelaron el lenguaje cifrado que utilizaba: llamaba “vacas” a los paquetes de droga y ordenaba la entrega de ganancias en efectivo para ser depositadas en cuentas bancarias. En una ocasión instruyó a un cómplice a entregar 4,000 dólares y 50 mil pesos en una reunión personal. Los agentes también documentaron cómo parte de las utilidades se destinaban a la compra de casas de lujo, terrenos y vehículos en Estados Unidos, mientras mensajeros trasladaban dinero a México.
Apodado también “Kung Fu Panda”, “Chendo” o “Gordo”, Nájera supervisaba la recolección de ganancias por la venta de cocaína, heroína y metanfetaminas en territorio estadounidense. Incluso desde prisión, según testimonios de ex socios recluidos en Colombia, continuaba dando órdenes a sus cómplices. Uno de ellos lo responsabilizó de un decomiso de 50 kilos de cocaína, aunque no se precisó la corporación que realizó la incautación.
Su caída comenzó en marzo de 2015, cuando las autoridades estadounidenses intervinieron las comunicaciones de su teléfono Blackberry. Dos años después fue detenido en Chiapas por portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército y recluido en “El Amate”. Aunque su condena concluía en 2023, la solicitud de extradición presentada por Estados Unidos se concretó tres años más tarde.
El caso de “La Gallina” ilustra cómo un hombre que se presentaba como ganadero de prestigio terminó convertido en pieza clave de una red criminal transnacional, cuya fachada empresarial fue utilizada para encubrir el tráfico de drogas y el lavado de millones de dólares.
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