La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados el 11 de marzo, al no alcanzar ...
La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados el 11 de marzo, al no alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución. Con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, la iniciativa quedó desechada, pues requería al menos 334 votos.
Aunque había sido aprobada en comisiones con el respaldo de Morena, en el pleno sus aliados —el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM)— se sumaron a la oposición para votar en contra. El PT argumentó que la propuesta representaba un riesgo de regresar al sistema de partido único, mientras que el Verde señaló que la reducción de financiamiento debía aplicarse de manera equitativa y con condiciones claras.
La iniciativa planteaba eliminar los 32 senadores plurinominales y modificar el esquema de 200 diputados de representación proporcional, además de reducir en 25% el financiamiento a partidos y organismos electorales. También incluía medidas de fiscalización para impedir la entrada de recursos ilícitos en campañas.
Sheinbaum defendió que con la presentación de la reforma cumplía su compromiso de campaña y dejó en manos de los legisladores la decisión final. Morena, a través de Ricardo Monreal, advirtió que comenzará a trabajar en un “plan B” tras el rechazo. Mientras tanto, partidos como PRI, PAN y Movimiento Ciudadano celebraron la votación, acusando al oficialismo de intentar imponer un modelo electoral desigual y de baja calidad.
El resultado refleja la falta de consenso incluso entre los aliados de Morena, lo que marca un revés para la llamada Cuarta Transformación en su intento de modificar las reglas del sistema electoral mexicano.

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