El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó que “la lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”, en aparente...
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, afirmó que “la lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”, en aparente respuesta al discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien el domingo acusó actos de injerencia tras la solicitud de captura del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros funcionarios.
En un mensaje difundido en redes sociales, Johnson subrayó que el combate al crimen organizado no debe convertirse en un tema político: “Las personas en ambos lados de nuestra frontera desean vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que generan los cárteles. Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas a las que servimos”.
La tensión se agudizó después de que una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitara, con carácter de urgente, la detención con fines de extradición de diez ciudadanos mexicanos —entre ellos un gobernador, un alcalde y un senador en funciones— sin presentar públicamente pruebas que sustentaran la petición. Un hecho que, según se ha señalado, no tiene precedentes en la relación bilateral.
La presidenta Sheinbaum cuestionó si estas acciones responden a un interés genuino de cooperación o si sectores de la ultraderecha estadounidense buscan posicionarse rumbo a las elecciones de 2026, o incluso influir en la elección mexicana de 2027. “México no es piñata de nadie”, advirtió, al tiempo que llamó a defender la soberanía nacional: “Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que solo le corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia. Y México, que se oiga claro y que se oiga fuerte: ¡no acepta injerencias! ¡Somos un país libre, independiente y soberano!”.

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