El gobierno de Estados Unidos entró en un nuevo cierre parcial tras el fracaso del Congreso en aprobar el financiamiento del Departamento ...
El gobierno de Estados Unidos entró en un nuevo cierre parcial tras el fracaso del Congreso en aprobar el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Se trata del tercer “impasse” desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, aunque esta vez solo afecta al DHS y sus agencias dependientes.
La disputa se centra en el financiamiento de las operaciones de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cuestionadas por demócratas debido a las redadas en ciudades como Minneapolis, donde murieron dos ciudadanos estadounidenses. Pese al bloqueo legislativo, la secretaria del DHS, Kristi Noem, mantiene margen para reasignar recursos y sostener las operaciones migratorias.
Entre las agencias afectadas figuran ICE, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Guardia Costera, el Servicio Secreto y la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA). Aunque más del 90% de los empleados son considerados esenciales y seguirán trabajando, lo harán sin recibir salario hasta que se resuelva el conflicto.
Los sectores más golpeados serán la Guardia Costera, FEMA y la TSA, que verán recortados entrenamientos y operaciones rutinarias, mientras los controles de seguridad en aeropuertos podrían resentirse con retrasos si el cierre se prolonga. En contraste, los controladores aéreos no se verán afectados, ya que dependen del Departamento de Transporte.
El enfrentamiento político mantiene en suspenso a más de 270 mil trabajadores del DHS y expone nuevamente la polarización en torno a las políticas migratorias de Trump.
Con información de EFE, Bloomberg.

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